Feeds:
Entradas
Comentarios

Que falta me hace mi padre. Antonio Aguilar

Anuncios

Cuanto tiempo sin galopar por el monte. La falta de tiempo y la lluvia con su fango resbaladizo para los cascos… Todo está diferente, más verde, precioso, el milagro del agua. Zonas con charcos hacen recordar que tengo suerte de poder pasear ese día, así que disfruto, huelo, miro y siento.

El potrito de los habitantes de la casa en medio del monte está mucho mayor, sin embargo el hermoso manzano está deshojado y seco, como si el potro hubiera crecido a costa de sus frutos. Voy tranquilo, esperando la zona adecuada para salir al galope, mi amigo cuadrúpedo lo siente, está contenido pero sabe que en breve podremos salir disparados y liberar la adrenalina de estar encerrados en la cuadra ( la suya literal y la mía metafórica). Ya llegamos al sitio, quiere correr antes de tiempo pero hago medias paradas con las riendas. No aguanto más, contacto mis talones con sus costados y suelto tensión de la boca… casi me deja atrás. Que ganas tenía, galopo de pie y observo que un aficionado al motocross para su moto para observarme, yo continúo hasta el final del tramo y bajamos dos aires hasta quedar al paso. Acaricio las crines de mi amigo y agradezco su esfuerzo. Hoy hace buen tiempo, te mereces un buen baño, manzanas y heno … hasta cuando pueda volver a verte.

Tres canas

Hoy me encontré con algunos amigos de la infancia, hacía bastante que no nos veíamos, pero sorprendentemente la afinidad de antaño parece no conocer de tiempos ni calendarios, asi que la conversación fluía con la naturalidad de siempre; como si solo hubieran pasado unos días.

Me ofrecieron un vaso de vino de la Victoria, que por supuesto acepté de buen grado, los mismos sabores, los mismos sonidos, distintos sentimientos y por supuesto los ojos ya no ven lo de antes. Aprecias ese ratito que antes no valorabas porque era prácticamente a diario. Y a la vista estaba que no han pasado solo unos días. Yo tengo tres canas que antes no tenía, y algo de barriguita. En ellos también veo canas, un poco de alopecia y patas de gallo.

Recordamos tardes de fútbol, de escondite y chorizo cantimpalo. Ruindades adolescentes y nuestras primeras correrías nocturnas. Preguntamos por fulanito y menganito. Haces planes de reunirnos todos de nuevo, cosa que sabes de antemano harto difícil.

A pesar de los años y las tres canas somos los mismos seres y aunque casi no nos veamos, estoy seguro, que les pasa como a mi, que me acuerdo de todos; sin olvidar a nadie. No a diario, pero muchas veces pienso en mis amigos del barrio y nuestros ratillos en la “plasita”. Lo hago con cariño, y el vacito de vino de hoy era vino nuevo, pero sabía a reserva de 12 años, sabía a infancia; a hoguera de San Juan y auténtica y pura amistad.

Popurrí

– ¿Volverías a los veintiun años? ¿sin saber como serán los años venideros ni a quién conocerás? Tu respuesta natural fue que si. Te ponen un dulce delante y te olvidas de cinco años de tu vida, experiencias, personas…

– Resulta que a veces formas parte de la etapa más negra de la vida de una persona.

– En una conversación vanal, se te puede caer el alma al suelo.

– Intenta valer algo para ti mismo, para los demás nunca vales tanto como piensas.

– Sólo quién más amas te puede realmente hacer sufrir.

– Si encuentras una persona íntegra, sincera y de auténticos valores, no la dejes escapar, solo pasan por tu vida una vez. ¿Té acabas de dar cuenta que ya la has dejado escapar? Lo siento.

– Hoy tienes claro que eres capaz de hacer una de las cosas más importantes de tu vida, mañana ya no lo tienes claro. A eso se le llama haberlo meditado bien.

– Si lo que te agobia es el desorden, la solución es tan fácil como usar una escobillón, una fregona y un trapo. No hace falta ser un intrépido ¿o si?

– A veces, la vida parece una mierda, media hora más tarde, parece maravillosa. Recuerda que tu eres lo que eres y no lo que pareces.

– Hay personas que no saben lo que es pasar una noche en vela, pensando. Todas las noches duermen, salvo las que pasan en la discoteca.

– Mierda por aquí, mierda por allá, más mierda. ¡Ah! perdona, te trate como una mierda porque no me di cuenta de que eras tú.

– El tiempo está perfecto, hay una gran tranquilidad, solo se escucha el ruido de los cascos al encontrar el suelo. A lo lejos, ya veo al viejito de la casa de los perros, las cabras y los caballos. A lo mejor un día me atrevo a pedirle una de esas manzanas tan hermosas que hay al borde del camino. Como han crecido en… pues uno o dos meses, sería perfecto poder comernos una. Gracias animalito por hacerme sentir tan bien.

– El factor tiempo es fundamental para conseguir un efecto viscoelastico. Vale como metáfora.

– No esperes que la vida te de lo que mereces.

– Queremos descubrir todo el universo, cuando todavía el cuerpo humano es desconocido.

– Quisiera creerte, pero por algo será que antes te creía y ahora no. Encima me voy a sentir mal porque seas una persona mentirosa.

– Eres tan ciego de cerca como de lejos.

– No todos tenemos el mismo margen de error ni las mismas oportunidades al nacer. Pero si me equivoco menos que tú, ya se irá igualando la cosa (me parto).

Todo lo que está vivo acaba muriendo, y eso incluye las ilusiones y los proyectos. A seguir plantando semillas para no quedarnos sin nada.

A veces nos decepcionamos porque esperamos cosas demasiado buenas de los demás. Otras veces sin embargo ocurre lo contrario.

La compensación nos mueve. Hacemos o dejamos de hacer según nos compense o no. La compensación predilecta de las personas es el dinero, si es mucho compensa y nos movemos, si es poco, no compensa. Pero hay otros matices que no todo el mundo sabe ver.

A ojos de algunas personas, los que no nos movemos solo por dinero, somos un poco idiotas, y se aprovechan de nosotros, nos explotan. Pero para mi, los idiotas son aquellos cuyo único premio es el dinero, esos solo usan gafas para ver de cerca, no tiene visión de futuro, ni las suficientes luces para proyectar algo en su vida que les provoque una satisfacción personal más allá de lo material y superficial.

idiotaYo debo ser bastante idiota, proporcionalmente a la compensación económica que he aceptado, pero, cada día disfruto con lo que hago, aprendo, siempre es distinto, no existe la rutina y exige mucho sacrificio. Esto último me pone a prueba como persona, cada día pienso si seré capaz o no, si estaré a la altura, si tendré fuerza, y cuando me acuesto por la noche, cansado, se que lo he conseguido al menos por ese día; y eso me compensa.

Puedo, con la única motivación de crecer, de disfrutar, de ser lo que quiero ser, de retarme a mi mismo, de encorajinarme con la vida y competir. Que gran idiota soy.