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Archive for the ‘Naturaleza’ Category

Desde pequeño ha sido grande mi afición por el senderismo, máxime aún viviendo en un lugar privilegiado para tal actividad, las Islas Canarias. Una espinita que tenía era ir a la “Isla Bonita” ( La Palma) de vacaciones, ya que por trabajo acudo varias veces al año, para tener la posibilidad de disfrutar detenidamente de la isla, y como no; patear sus montes. Sin duda, los nacientes de Marcos y Cordero eran un atractivo para mi, ciertamente tenía mucha curiosidad, y, la experiencia no fue nada decepcionante, un disfrute para los sentidos.

La primera dificultad es acceder al inicio del camino, en el paraje de Casas del Monte, ya que la carretera está sin asfaltar y en bastante mal estado, con una pendiente considerable; así que es imprescindible un vehículo 4×4.

Una vez arriba, ya se observa correr el agua en el canal, la misma que beben los pueblos cercanos como los Sauces. Al acercarnos al cartel informativo vimos que nos esperaban nada menos que trece tuneles por los que corre el agua, y uno de ellos, el mayor, tiene una longitud de unos 400 metros. Así que repase de nuevo mentalmente si disponíamos de todo el material necesario para abordar el sendero (linterna, chubasquero, calzado adecuado y comida) todo estaba en orden, tan solo la incertidumbre del estado y la dificultad de los túneles me tenía intrigado. Por cierto, si algún día haceis este recorrido no hace falta que cargueis con el peso de una botella de agua, todo el camino es agua. Eso si, si bajais por los tilos si os recomiendo que lleveis una cantimplora vacía y la lleneis al llegar a los nacientes para afrontar toda la bajada del barranco hasta los tilos.

Por fin iniciamos el camino, llegando al primer túnel, con una entrada un poco estrecha con unos escalones que bajaban, que tal vez hubiera hecho volver sobre sus pasos a cualquiera que tuviera un poco de claustrofobia, pero ciertamente lo único preocupante era la entrada, una vez dentro se disfruta del paso del túnel. Dentro la oscuridad es total, por lo que es imprescindible el uso de linterna. Una vez “echa la luz” todo el flanco izquierdo es un canal por donde pasa el agua que nos saluda en su trayecto, con un afán de protagonismo que se prolongará todo el trayecto. Se debe estar atento a no golpearse la cabeza, ya que el límite superior tiene constantes altibajos. Parte de la incertidumbre desaparece al pasar ese primer túnel, pero es imposible no pensar en que todavía quedan doce más, incluído uno de considerable longitud. El camino es precioso, el agua, la vegetación, el impresionante desnivel del barranco y, la alternancia de sendero y pasos de túnel hace el camino dinámico y entretenido.

Lo más esperado llega en el decimosegundo túnel, donde es imprescindible hacer uso del chubasquero, que aparentemente habíamos cargado inútilmente hasta aquí. El agua corre por todo el fondo mojándote los pies, se filtra por las rocas y cae desde el techo empapándote, y además sale de las paredes perpendicularmente a presión, observando chorros en todas direcciones. Esto, unido a que es imprescindible no pararse para sacar la foto de rigor, hace que termines el túnel bastante mojado, mas aún si no se lleva el citado chubasquero.

Una vez fuera del túnel, y superadas la incontenibles risas que provoca el agua que nos ha hecho cosquillas por todas partes, observamos una gran pendiente por la que baja el agua a velocidad endiablada. Nos encontramos en Marcos. En ese momento el camino se hace bastante vertical, pero se presta a hacer mucho uso de la cámara de fotos. Trasun rato de camino nos encontramos con el último túnel que superamos para poner rumbo a Cordero, donde observamos una cantidad ingente de agua que nace directamente de la roca a una presión inconcebible. Y por fin, desayuno.

La bajada a los Tilos (Reserva Mundial de la Biosfera, nada más y nada menos) nos espera tras haber ingerido el bocadillo, el juguito y los plátanos canarios de rigor. Para no extenderme mucho, sobre dicho recorrido solo decir que son muchos kilómetros de bajada, lo cual castiga bastante los cuadriceps, y aquellos que tienen problemas de rodillas acaban por notarlo. Pero el paraje es precioso y vale la pena subir a ver el espigón atravesado. Muy recomendable visitar los nacientes.

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