A veces nos decepcionamos porque esperamos cosas demasiado buenas de los demás. Otras veces sin embargo ocurre lo contrario.
La compensación nos mueve. Hacemos o dejamos de hacer según nos compense o no. La compensación predilecta de las personas es el dinero, si es mucho compensa y nos movemos, si es poco, no compensa. Pero hay otros matices que no todo el mundo sabe ver.
A ojos de algunas personas, los que no nos movemos solo por dinero, somos un poco idiotas, y se aprovechan de nosotros, nos explotan. Pero para mi, los idiotas son aquellos cuyo único premio es el dinero, esos solo usan gafas para ver de cerca, no tiene visión de futuro, ni las suficientes luces para proyectar algo en su vida que les provoque una satisfacción personal más allá de lo material y superficial.
Yo debo ser bastante idiota, proporcionalmente a la compensación económica que he aceptado, pero, cada día disfruto con lo que hago, aprendo, siempre es distinto, no existe la rutina y exige mucho sacrificio. Esto último me pone a prueba como persona, cada día pienso si seré capaz o no, si estaré a la altura, si tendré fuerza, y cuando me acuesto por la noche, cansado, se que lo he conseguido al menos por ese día; y eso me compensa.
Puedo, con la única motivación de crecer, de disfrutar, de ser lo que quiero ser, de retarme a mi mismo, de encorajinarme con la vida y competir. Que gran idiota soy.
¿Debemos bajar la tapa del wc cuando terminemos de usarlo para que tu pareja la encuentre así cuando lo necesite? ¿Debe tu pareja dejarla levantada para que cuando llegues la encuentres así? ¿Es caballeroso o machista dejar la tapa bajada?
Una de las cosas que me parecía injusta al terminar la carrera era la desventaja formativa que tenía por ser Canario. Para realizar cualquier curso interesante era necesario desplazarse a la península, con los gastos que ello supone, lo cual es harto difícil para un recién diplomado sin un duro en el bolsillo. La oferta formativa para los Fisioterapeutas era insuficiente, y los cursos más demandados a nivel nacional e internacional ni por asomo llegaban aquí. Desde hace poco tiempo la cosa ha ido cambiando, pero sigue siendo precaria.
La cosa ahora verdaderamente está cambiando, en mayo tendremos en Tenerife la formación en el Concepto Mulligan, desarrollada por el Fisioterapeuta Neozelandés Brian Mulligan. Un método con auténtico rigor científico y prestigio internacional. Teneis toda la información en Fisioweb
A 28 de noviembre, una mañana como otra cualquiera en la que salgo de casa para coger el coche y dirigirme al trabajo, observo colgado de una ventana al típico “Papá Noel escalador”. Pienso: Pero si todavía falta más de un mes para Navidad, la gente está loca, contagiada de los centros comerciales, que cada vez comienzan antes su singladura navideña con la idea de exprimir a los consumidores.
A 29 de noviembre, otra mañana cualquiera, en la ventana situada justo debajo de la que había visto el día anterior el Papá Noel , observo otro “Papá Noel Escalador”. ¿Envidia? ¿borreguismo? o ¿contagio del virus social del consumismo?
Llego al trabajo y un compañero me comenta el disparate de Madrid: 8.000.000 de bombillas para iluminar la ciuda de Madrid en Navidad, con un coste total de la iluminación de 3.5 millones de euros. Encima ya está funcionando, un mes antes de Navidad consumiendo electricidad.
Y todos como borreguitos siguiendo el jueguito comercial de la actual Navidad, que ya se suma a otros virus sociales como la violencia, la ignorancia, la moda, los estereotipos, etc… para los cuales no hay vacunas efectivas y encima son altamente contagiosos y virulentos.
¿Mañana observaré más “Papás Noel escaladores en las ventanas”? Esto empieza a dar miedo, no hacen sino aparearse y reproducirse como conejos, es lo que pasa cuando se introducen especies no autoctonas, que desplazan a la fauna endémica. Lo mismo sucede con las costumbres.

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