No va de pérdidas, de ausencias ni de ilusiones desvanecidas. Va de luces feas que apagan otras bellas. De tonos amarillentos nebulosos que eclipsan blancos hipnotizadores. Va de mi cielo y el tuyo, de farolas que no nos dejan ver constelaciones, de una refinería que tiñe de naranja mi horizonte y me impide ver destellos reflejados en el Atlántico.
Quizás va de todo lo que contamina y apaga luces, y no me mires, tu sabrás que ilumina y que difumina tu vida. Yo solo se que algunas cosas feas brillan demasiado, pero insisto en ver el brillo de fondo de l
as bellas.
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A veces, sólo en algunas ocasiones sólo nos quedan las luces feas, que son feas, pero iluminan, quizá no con la belleza de la luna nueva o con el brillo blanco y puro que tanto nos gusta, pero al menos iluminan. Al menos siempre podemos guiarnos gracias a esas luces feas que, tarde o temprano se apagan dejando ver de nuevo las luces hermosas. Es lo bueno de Unelco y los Ceros energéticos afortunadamente no siempre están presentes y si no siempre queda subir al Teide o escapar a la Gomera ;-P
Por cierto estoy programando una escapada al Teide para ver las lágrimas de San Lorenzo… habrá chocolate caliente en pleno agosto, mantas y posibilidades de matarnos con el coche… ¿qué más se puede pedir?
Poco más se puede pedir. Lo cierto es que entraña cierto peligro, aunque ahora en verano es poco probable. Una vez subí un día de reyes por la tarde, se nos hizo de noche y como la carretera estaba mojada, con el frío nocturno el agua se convirtió en placas de hielo y la cosa se puso complicada.