Las palabras son castillos en el aire, sí, solo aire al que nuestras cuerdas vocales dan “forma”, no tienen más valor. Siempre he dicho que somos lo que hacemos, no lo que decimos. Así que lo que realmente tiene valor es que hagamos lo que decimos, esa es la única verdad, nuestra acción permanente, diaria y fiel a nuestros principios. No me canso nunca de citar a Unamuno: “Verdad es lo que se cree de todo corazón y con toda el alma ¿Y qué es creer algo de todo corazón y con toda el alma? obrar conforme a ello”. He aquí la respuesta al título de este post. Quien te ama no solo te lo dirá, sino que obrará conforme a ese amor, porque cree en esta manera de actuar con todo el corazón y con toda el alma, porque el amor es su verdad.

Las palabras son hábiles farsantes, los oidos víctimas de timos, los actos constantes y laboriosos, buenos o malos, suelen ser más sinceros.